Hoy todos somos Manchester

Hoy todos somos Manchester

Anoche me acosté recordando lo bien que lo pasamos el pasado verano recorriendo la Costa Azul. Antes de ir a la cama estuve seleccionando las fotos que quería mostraros aquí, las que iban a acompañar estas líneas. Os las podéis imaginar porque, independientemente del escenario dónde se hicieron, tod@s tenemos fotos de momentos así, de las vacaciones en familia, de momentos inolvidables y llenos de anécdotas divertidas. Pero entre ellas también me topé con otras que me hubiera gustado no hacer nunca, que como periodista y ciudadana que quiere un mundo libre, seguro, sin odio, ni amenazas, capturé con mucho dolor y deseando no hacerlo nunca más.

Ese día estábamos en Niza, habían pasado apenas unos días del terrible atentado. Cuando planeamos aquel viaje, una de nuestras paradas sería en esa bonita ciudad y el miedo no nos los iba a impedir. Lo decidimos nosotros, porque somos libres. Y nadie nos podrá arrebatar con sus horribles actos, ni con sus despreciables amenazas nuestras ganas de vivir la vida… de seguir adelante con nuestros planes… de continuar con nuestros proyectos.

Anoche me acosté pensando en lo bonita que es la vida y los recuerdos tan felices que te deja. Y hoy me levanté, todos nos hemos levantado hoy, pensando en la otra cara de la moneda. Poniéndonos en la piel de las víctimas, de sus familias, de sus amigos. Porque hoy todos somos Manchester…  Pero cómo olvidar Nueva York, Madrid, París, Bruselas, Londres, Niza, Berlín, Estocolmo… Y qué mejor homenaje a sus víctimas que vivir por nosotros y por ellas. Seguir con nuestro día a día y no dejarnos amedrentar. Por eso yo quiero seguir viajando, asistiendo a conciertos, montando en tren, en Metro, en avión. Y quiero que así lo hagan mis hijas.

Los niños no están ajenos a esta barbarie.

Precisamente, la semana pasada, la mamá de una amiga de Alba nos decía que una de sus alumnas había escrito una carta a Matías Prats y  a Mónica Carrillo.  Como sabía que Raúl trabaja con ellos, nos preguntó si se la podíamos hacer llegar, y eso hicimos. El domingo Matías y Mónica leían las líneas que había escrito Claudia para ellos, donde les pedía que contaran “cosas más bonitas” en lugar de dar “tantas noticias malas y tristes” en los informativos. También les decía que “si escucháramos noticias buenas, todos  nos contagiaríamos de ellas y sería más fácil  hacer el bien”. Además, Claudia, se comprometía a contribuir con su petición portándose mejor para ser mejor persona. ¿No es increíble que una niña de Primaria haga una reflexión así? Desde luego que los más pequeños deben de estar pendientes de otras cosas, pero que sean conscientes de esta realidad es algo inevitable y muy triste, la verdad.

Por  cierto, Claudia tuvo respuesta a la carta con un bonito vídeo y me consta que, cuando lo vieron en clase, todos se emocionaron.

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