Spinner, el juguete de moda

Spinner, el juguete de moda

¿Hay alguien que todavía no sepa qué es este artilugio? Con niños en edad escolar, claro. Yo hasta hace una semana no sabía, ni siquiera, de su existencia. Pero el miércoles, cuando estábamos comiendo, Lucía me puso al día. Sí, mi hija de siete años ya empieza a pensar a veces que no estoy en la onda. “Mamá, soy la única de la clase que no lo tiene”, me dijo con cara de pena. Y acto seguido me contó que es la novedad en los recreos y ella quería uno también. Me informó de dónde lo podía comprar, precios, tipos…

Un poco de información…

El aparatito en cuestión es una especie de molinillo con aspas que cabe en la palma de la mano. Y como Lucía me explicó, los hay de todas las formas y colores que os podáis imaginar. Se puede comprar en cualquier “chino”, juguetería, por Internet… y su precio es muy asequible, desde 3 euros en adelante.

Según su publicidad, salió al mercado con el objetivo de ayudar a relajar a pacientes con hiperactividad y estrés e incluso, para personas con déficit de atención y autismo porque con su uso se trabaja la capacidad de atención y la concentración. Pero los expertos lo niegan y dicen que no hay estudios concluyentes. Los niños lo hacen bailar en su pulgar, la nariz o la frente y les deja hipnotizados. A mi personalmente me pone nerviosa ver a Lucía girarlo una y otra vez, pero reconozco que controlarlo implica ser constante ya que es más difícil hacerlo de lo que parece.

No se puede tener todo.

Así que sí, finalmente se lo compramos, pero ella tuvo que ganárselo. Desde nuestra manera de ver las cosas, no somos partidarios de que nuestras hijas tengan todos y cada uno de los cachivaches que se pongan de moda. Ni de llevarlas al cine cada vez que sale una película nueva. Podría enumerar muchas más cosas que ellas, como niñas que son, nos piden como si todo fuera posible y sin ningún tipo de coste. Y no sólo me refiero al material, si nos ponemos a echar cuentas también es un pico. Sino a enseñarlas a valorar el tiempo y el esfuerzo que como padres, quieren que hagamos para satisfacer todos sus deseos. Pero también somos conscientes de que en algo hay que ceder.

Son modas pasajeras, pero han existido siempre.

Si me pongo a pensar en cuando yo era pequeña a mi cabeza vienen unas cuantas. Algunas, como los juegos de sobres y papel de carta o las mariquitas, de momento, no han llegado a las nuevas generaciones. En cambio, otras siguen fieles a las salidas del cole y en los recreos. Los cromos, sin duda, son un clásico en sus diferentes temáticas para niños y niñas. La peonza también fue un gran entretenimiento en mi etapa escolar. Ahora ha evolucionado y las hay de punta giratoria, con luces y tienen un sinfín de modelos con nombres raros.

Pero la gran novedad es la peonza magnética, que gira en un soporte metálico o también se baila en el suelo. Y no puedo acabar este post sin mencionar las pulseras de gomitas, que acaparan muchos tutoriales de youtube a cada cual más difícil. Últimamente no se ven tanto, pero como todo es cuestión de tiempo y pronto las veremos otra vez por todas partes.

En definitiva, más allá de que me gusten más o menos estas modas, me preocupa la inmediatez con la que se extienden y la imperativa necesidad que despiertan en los niños por seguirlas. Y esto es sólo el principio… no quiero ni imaginar el día que nos pidan que les compremos un móvil.

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