Valverde de los Arroyos y las chorreras de Despeñalagua

Valverde de los Arroyos y las chorreras de Despeñalagua

Hoy os contamos la excursión que hicimos la semana pasada por la Sierra de Ayllón, en Guadalajara. Teníamos muchas ganas de ir con la niñas y qué mejor momento que durante este curso. En su colegio están trabajando la provincia de Guadalajara como proyecto anual y con Lucía ya habíamos estado hablando de esta zona. Es una escapada perfecta para ir y volver en el día. Está a 130 kilómetros de Madrid, aunque gran parte del camino es por carreteras secundarias.

Valverde de los Arroyos.

Este precioso pueblo pertenece a los conocidos como municipios de la Arquitectura Negra de Guadalajara, que reciben este nombre por usar grandes lajas de pizarra negra para la construcción de los tejados y los muros de las casas.

Es uno de los conjuntos históricos más impresionantes de arquitectura popular europea y dado su alto valor etnográfico, paisajístico y arquitectónico, está en trámites para ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Aquí dejamos el coche y tras dar una pequeña vuelta, comprar el pan y beber agua fresquita de su bonita fuente, comenzamos la marcha. Por delante teníamos dos kilómetros de caminata por la montaña.

Chorreras de Despeñalagua.

El camino es accesible para ir con niños pequeños que ya andan con soltura, en cambio abstenerse carritos. Mejor una mochila portabebés. Eso sí todos provistos de un  buen calzado de montaña, que sujete bien el pie, y no olvidar la protección solar. Cómo no, el sendero está repleto de piedras de pizarra que hay que intentar esquivar o pisar con cuidado porque resbalan bastante. Lucía hizo el trayecto sola perfectamente y a Alba sólo hubo que ayudarla en momentos puntuales. En total tardamos unos 40 minutos en llegar, pero se hacen muy amenos y con unas vistas impresionantes.

Nada más llegar nos acercamos a ver las impresionantes cascadas de agua que bajan por la ladera de la montaña y, como era mediodía, buscamos un sitio para comer. Llevábamos un par de mantas y comida y bebidas fresquitas que después de la caminata,  os podéis imaginar devoramos enseguida.

Y después de comer y descansar un rato, comenzamos el camino de vuelta para ir a conocer un pueblecito deshabitado, pero con mucho encanto.

Umbralejo, un pueblo fantasma.

Un pueblo fantasma, ¿qué es eso?. ¿Y también hay brujas?. La imaginación de Lucía y Alba volaba mientras nos dirigíamos a este pequeño pueblo. Nada más aparcar salieron corriendo a explorar sus deshabitadas calles. ¡No hay nadie! decían… bueno, sí… nos encontramos con un caballo y con gallinas… La aventura para ellas acababa de comenzar.

Disfrutamos de un bonito paseo, vimos cada una de sus casas. “Parecen las de los enanitos con las puertas tan bajitas”, decían. Y hasta jugamos al escondite y aprendimos a observar la hora gracias a un precioso reloj de sol que encontramos en el suelo.

Umbralejo está deshabitado desde que en 1971 el ICONA expropiara todas las casas y terrenos de este municipio a sus habitantes. Cuenta con más de cuarenta construcciones y actualmente se encuentra en un programa de rehabilitación de pueblos abandonados. Ésto ha permitido que se haya reconstruido casi por completo y que en él se realicen campamentos de verano.

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6 comentarios sobre “Valverde de los Arroyos y las chorreras de Despeñalagua

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