Y tú, ¿qué tipo de madre o padre eres?

Y tú, ¿qué tipo de madre o padre eres?

Si esperáis encontrar aquí la respuesta a esta pregunta ya os avanzo que no la vais a encontrar. Es más, el objetivo de este post es justamente lo contrario . No sé si alguna vez os han hecho esta pregunta o directamente os han colgado la etiqueta en función de cómo habéis actuado en algún momento con vuestros hijos.

¿Qué me ha llevado a escribir sobre este tema?

El otro día estaba con Lucía y Alba en el baño de un restaurante y mientras ayudaba a la mayor, la pequeña se puso de rodillas y empezó a mirar por debajo de las puertas del resto de baños. En cuanto me di cuenta la regañé y la expliqué que era de mala educación hacer eso, que a nadie nos gusta que nos miren. Justo en ese momento salió una señora y me dijo: “no seas tan dura con la niña, que a mí no me ha molestado”. ¿Tan dura? Que a esta mujer no le moleste, ¿justifica que esté bien hecho? Es una niña de cuatro años, lo sé, y que sienta curiosidad por mirar por debajo de una puerta es normal pero, ¿eso significa que tengo que actuar como si no lo viera? ¿O como es pequeña la dejo y ya está? ¿Hasta qué edad se supone que estas cosas son normales? Son preguntas que me hago cada vez que me pasa a mí o veo a alguien en una situación parecida.

Hay que educar en casa y en la calle, aunque a veces no sea fácil.

Educar a los hijos es muy difícil, eso creo que está claro. Pero no sólo es algo que se hace de puertas para dentro. Cuando sales con ellos al parque, al cine o a un restaurante… en la playa, en la piscina o si viajas en un transporte público, también.  Es verdad que en casa es más sencillo, en la calle nadie te libra del foco de la opinión pública. Con eso no quiero decir que los niños y los padres no tengamos que saber que las normas hay que cumplirlas siempre. Y que un   “no” es un “no” en casa, en el colegio o en un lugar lleno de gente y en el que cada uno opina diferente. Así que cada uno lo haga a su manera, pero por favor no se metan en cómo lo hacemos los demás.  Y sobre todo no nos desautoricen como padres delante de los niños.

¿No os ha pasado o habéis visto alguna vez a unos padres regañar en un lugar público a su hijo (evidentemente lo haces es porque el niño ha hecho algo mal, no porque seas una madre o un padre “masoca” que te guste ir montando numeritos allá donde vas)  y que se forme un corrillo alrededor? Pero no sólo eso, también tener que escuchar comentarios del tipo “pobrecito”, “es que es pequeño”, “está aprendiendo”… Que encima el niño escucha y hace que se crezca al sentirse apoyado por su público.

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Pero también está el polo opuesto. Evidentemente, los niños cuando son pequeños hacen cosas que no están bien y somos los adultos los que tenemos que entender que son eso, niños. Si alguna de mis hijas hace algo que no debe la corrijo y explico por qué no debe de volver a hacerlo. Pero no la castigo sin paga hasta los 18 (entre otras cosas porque no les damos paga). Y es entonces, cuando puede que se escuche un comentario del tipo: “si fuera mi hija…”, “seguro que en cuanto se de media vuelta lo vuelve a hacer”. Pues claro, será lo más probable. Pero que nadie se preocupe, que si pasa la volveré a regañar y a explicar que eso no se hace… Pero lo que no voy a hacer es colgarla de un pino. Qué le voy a hacer, aquí entonces será que soy una madre blanda.

Y ya no digamos cuando tienes un bebé…

¿Por qué los padres tenemos que dar tantas explicaciones sobre cómo alimentamos al recién nacido? Cuando lo que verdaderamente deberíamos mirar es si la madre y el bebé están felices. En mi caso, yo a Lucía le di lactancia mixta porque nació en la semana 37 y apenas pesó dos kilos. No cogía peso sólo con el pecho y se quedaba con hambre. En cambio con Alba la lactancia materna fue exclusiva hasta los seis meses. Y en ningún caso creo que haya sido mejor o peor madre con una que con otra. Simplemente usé el sentido común y me adapté a las circunstancias de cada una y a la mía propia en ese momento. Y el vínculo fue el mismo con una que con otra.

En cuanto al tema de dormir, ocurre parecido. Cada pareja debe de hacer lo que mejor funcione y menos distorsione su descanso. No es mejor ni peor padre o madre el que duerme a su bebé en brazos, que el que le enseña a dormirse solito. Ni el que practica el colecho, que el que le deja dormir toda la noche en la cuna. Cada familia debe de hacer lo que mejor garantice el descanso de todos los miembros, que al fin y al cabo es lo importante. Nosotros practicamos el colecho con las dos hasta que dejaron las tomas nocturnas. En cambio, a Lucía la dormimos en brazos los primeros meses porque era la manera más fácil y rápida de que se durmiese. Y Alba desde que nació se dormía sola enseguida.

¿Por qué hay que elegir?

Y es que por desgracia la maternidad/paternidad a veces es un poco como la política o el fútbol. Parece que si no te identificas claramente con un equipo o ideología concreta eres un “chaquetero”. Es verdad que hay cosas que desde un primer momento hay que tener claras e intentar llevar a cabo siempre de la misma manera para no marear a los niños. La rutina es lo que mejor entienden y más seguridad les aporta. Pero es que cada bebé es un mundo. Y, además, cambian tanto cuando son pequeños, que lo que te funcionaba una semana puede que la siguiente ya no te funcione. Y lo que hiciste con tu primer hijo puede que no sirva para el siguiente o siguientes.

Es la sensación que a veces tengo y que he observado en muchos de los libros sobre crianza que he leído. ¿Por qué hay algunos tan opuestos?, ¿Es que no existe el término medio? Claro que sí, sólo que hay que querer buscarlo. Sacar el jugo a cada uno y luego adaptarlo a cada casa, a cada familia y a cada hijo.

Volviendo al título de la entrada de hoy… a mí, en concreto, esta pregunta me la hicieron por primera vez cuando Lucía tenía unos siete meses. Recuerdo perfectamente que estaba en el parque columpiando a la peque cuando una mamá, que estaba en el columpio de al lado y con la que llevaba un ratito hablando, me planteó la cuestión. La verdad es que ni Raúl ni yo nos habíamos planteado que hubiera que identificarse con algún estilo de crianza en particular. Así que mi respuesta fue: “¿Yo? pues una mamá que aplica el sentido común”. Y, a día de hoy, sigo pensando exactamente lo mismo.

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4 comentarios sobre “Y tú, ¿qué tipo de madre o padre eres?

  1. Opino que el equilibrio de las cosas es lo más sensato y difícil en algunas ocasiones.
    todo influye el entorno no pueden decidirlo los padres,los niños deciden quien les llama la atención y pueden seguir el ejemplo equivocado.
    Educar es difícil pero imprescindible.

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  2. Este tema tiene mucha tela que cortar …la misma persona que dice Relájate que es una niña pequeña ,si no le llamas la atención diría que mal educada y la madre que pasota total que nunca estamos en el punto.
    Lo mejor es hacerlo con coherencia y los comentarios no hacer caso.
    Pero la realidad es que lo ponen más difícil para poder conseguir que los peques dejen de intentarlo.

    Le gusta a 1 persona

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